CARRETERA ESCUINAPA

 

Es medio día y estoy en Escuinapa, lugar considerado como “pueblo bicicletero” ubicado a 60 km de mazatlan en el estado de Sinaloa, viajando en dirección hacia Tepic. 
 
Se puede llegar por carretera de cuota y carretera libre,si bien Escuinapa tiene este apodo no es completamente cierto, mientras viajo en bicicleta me doy cuenta que está prohibido usar bicicleta en carretera federal.
 
Existen letreros que ‘prohíben’ su uso, aunque en la práctica es necesaria para desplazarse como cualquier vehículo, no hay muchas opciones. No soy el único ciclista en carretera así que sigo.
 
Llegué al pueblo después de 3 horas de camino, la carretera federal y la carretera libre se van alejando poco a poco en el mapa, la diferencia para quien viaje esta ruta es que por la carretera de cuota se puede usar el acotamiento. En la carretera libre no existe tal, es peligrosa porque solo cuenta con dos carriles, y la franja de línea blanca es muy poca como para sentir seguridad al momento de que pase un camión de carga. Antes de alejarme más de lo necesario y tener que llegar a la entrada principal del pueblo, aprovecho para cruzar una brecha que me deja a 10km de la entrada de la carretera vieja.

 

 En esta visita llego directamente a la plaza principal, me dijeron que en ella se encuentra un monumento a la bicicleta y voy a visualizar una placa que le da el nombre de “pueblo bicicletero”. 

Estoy justo al medio día y es mejor pasar las horas de mayor radiación a la sombra, aunque esto no parece cambiar mucho desde las 10 am que dejé mazatlán atrás, seguirá al menos hasta las 6 de la tarde, sabiendo esto me preparo para tomar decisiones, seguir rumbo a nayarit o pasar la noche en Escuinapa, me doy una vuelta por las calles y  me encuentro con una caravana de familiares y amigos que recorría las calles del barrio y se dirigía al cementerio.

Es un velorio, una marcha silenciosa, decido parar a observar y lo que llama mi atención es el grupo del final de la concentración donde se ven personas mayores empujando sus bicicletas, un carro funebre al frente y el resto caminando.



De este evento no tengo mucho que decirles, solo soy un observador que está de paso, no estoy al tanto de quién fue ni porque. Solo hago hincapié en la caravana ya que el último contingente era de bicicletas, suficiente para empatizar con el fallecido. Así imagino mis ultimos días, guardo una foto para no olvidarlo. Se hace tarde y las opciones de quedarme son pocas, el siguiente pueblo es Acaponeta y prefiero llegar antes de que oscurezca.


Vuelvo a la carretera sin darme cuenta que el siguiente pueblo está a más de 60kms y no hay paradas intermedias, salvo un pequeño poblado del cual no recuerdo el nombre pero sí recuerdo las nulas posibilidades de pedir asilo, bajo a dar una revisión y lo que me encuentro es a la GN acuartelada en una primaria. Esa señal me dice que no me quede.


De aquí en adelante ya me alcanzó la noche, he cruzado la línea del estado de Sinaloa a Nayarit y no se ven más gasolineras en el mapa, justo al llegar a la caseta estoy por buscarme un lugar para dormir cuando uno de los trabajadores me sugiere entre dos opciones, un motel que se encuentra en la carretera a Acaponeta y la siguiente gasolinera a pocos kilómetros, la primera opción me gusta más. Una cama con techo y la posibilidad de visitar Acaponeta para desayunar.


Sin embargo en esta zona no llega señal de teléfono y hay que confiar en que lo que me dijo esta persona es cierto, es difícil saber que existe este lugar si no conoces la zona, está oscuro y no hay nadie en esta carretera secundaria. Ando a ciegas confiando en que lo que me dijeron es verdad y voy a encontrar pronto el hotel. Confío en el camino y el camino responde.



Hotel Bugambilias.

2021

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